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En las últimas semanas se ha hablado y escrito en abundancia del conflicto en la región de la Araucanía. Algunos estiman que es un tema político, otros creen que la causa es la pobreza y varios opinan que es un tema complicado y es mejor no meterse. Debemos tener cuidado con la mirada unidireccional, ya que se tiende a pensar en términos de relaciones causa efecto, olvidando la estructura de retroalimentación que ciertamente existe. Yo me inclino por denominar a la Araucanía como un sistema complejo.

Los sistemas son un conjunto de elementos conectados, capaces de interactuar entre ellos dando lugar a un determinado comportamiento. Y aquí viene la parte difícil: un sistema no complejo puede ser enteramente entendido a través del estudio de sus unidades individuales. Al contrario, para entender el comportamiento de un sistema complejo se requiere algo más que la simple suma de la contribución de cada elemento. Las cuestiones institucionales y políticas (reconocimiento constitucional, ministerio, consejo y escaños reservados) son importantes y se deben desempolvar, pero son sólo una parte de este sistema complejo.

Al estudiar y modelar el sistema con sus elementos, variables, relaciones y retroalimentación, en el caso de la Araucanía, al interior del sistema, se generan procesos entrópicos los cuales tienden al caos, al desorden y a la desorganización y procesos de entropía negativa, que se nutren de energía que proviene del entorno. Durante las últimas semanas también se ha hablado y existe consenso, al menos en el discurso, de la importancia de comenzar procesos de diálogo, variable muy relevante, ya que su activación afecta al sistema completo. También, se identifica una variable clave como son las tierras indígenas y las reclamaciones pendientes. Otra variable fundamental es el ordenamiento territorial en la región, el no contar con un plan hace que el sistema tenga un comportamiento inestable, reactivo y con decisiones improvisadas. Las políticas públicas como políticas de estado y no de los gobiernos de turno, afectan positiva o negativamente el comportamiento de este sistema complejo, así como la educación y los valores de la sociedad.

Al modelar la región como un sistema se identifican relaciones del tipo cooperación, conflicto, violencia sistemática, religiosas, simbólicas, políticas, comunicacionales, económicas, sociales, culturales e históricas que se establecen entre elementos en los diferentes niveles, así como la incidencia que provocan estas relaciones dentro del sistema y el entorno. Lo que es muy difícil predecir hoy, es su evolución dinámica futura, lo único que sabemos es que el statu quo, la pérdida de capacidad de asombro y confiar que todo se resolverá en forma mágica por la política, nos está llevando a altos niveles de ingobernabilidad del sistema.

Jorge Retamal Rubio

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