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Acceso a Internet, un derecho humano Hace unos días la Fundación País Digital publicó el estudio Brecha en Chile en el uso de internet: desigualdad digital en el 2020. Hemos mejorado, mientras en el 2013 un 58% de las personas eran usuarios de internet, hoy es un 80%. En el mismo año mencionado, una de cada cuatro personas compraba por internet, hoy lo hace una de cada dos y en el caso de la banca electrónica hace siete años una de cada cinco personas la usaba, hoy lo hace una de cada dos. En las zonas urbanas un 81% usa internet, mientras que en zonas rurales lo hace solo un 57,9%.

Todavía queda una brecha digital importante, entendida como la separación que existe entre personas que usan las tecnologías de información y comunicación en su rutina diaria y los que no tienen acceso a la misma, y aunque lo tengan, no lo utilizan. El comportamiento del uso de internet se puede explicar por cuatro elementos. Nivel educacional, nivel socioeconómico, edad y si la persona vive en zona urbana o rural.

La exclusión social es la dificultad de acceso al desarrollo personal y la inserción socioeconómica, donde las personas o grupos están imposibilitados de participar de la sociedad. En sector socioeconómico más bajo un 53,5% usa internet, en el más alto un 96,8%. La brecha en el uso de internet es una expresión de la exclusión social. Las largas filas en las AFP para el retiro del 10% de los fondos ha dejado en evidencia la brecha digital en Chile.

En el caso de las personas entre 65 y 69 años, sólo un 47,7% usa internet. En los mayores de 80 años dos de cada 10 usan internet. Sin embargo, lo cierto es que son cada vez más los adultos mayores que le están perdiendo el miedo a las nuevas tecnologías y se están sumando al mundo de internet. Al fenómeno se le llama Gerontecnología y se refiere al estudio de los usos y la penetración digital en la población de adultos mayores.

En febrero de este año organicé un piloto para que cien adultos mayores aprendieran a usar un smartphone en una zona rural de la Araucanía, los resultados fueron muy positivos. Las personas se dieron cuenta de lo que habían perdido al no haber usado un celular inteligente. Todos aprendieron las bondades de estar conectados, informados y entretenidos. Muchos de ellos se emocionaron y motivaron con el envío del primer WhatsApp. La alfabetización digital es importante porque es la clave de la inclusión. La brecha digital es también brecha social.

El acceso a internet es un derecho humano desde el 2011, según la ONU, y es considerado entre los derechos humanos de cuarta generación tal como el derecho de acceso a la sociedad de la información en condiciones de igualdad y no discriminación. Dentro de lo positivo de los tiempos de pandemia se aceleró el paso hacia la era digital de miles de personas que estaban alejadas de la tecnología. Sigamos avanzando

Jorge Retamal Rubio

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