Desde marzo cuando nos tuvimos que quedar en casa por los riesgos de contagio y empezar a usar mascarilla y todo tipo de precauciones, nos ha cambiado la vida. En estos tiempos de mascarilla hemos pasado por diferentes sentimientos y hechos que nos han marcado como seres humanos: pérdidas de seres queridos, inestabilidad laboral, enfermedades, pena, temor, ansiedad, preocupación, alegría, conformidad, sensibilidad, cariño y tantos otros sentimientos.
En estos tiempos de mascarilla la capacidad de aprender, desaprender, reaprender y cambiar se ha transformado en un súper poder. Valoro la capacidad de adaptación y aprendizaje que hemos tenido en estos tiempos. Desde niños hasta adultos mayores han aprendido a usar Zoom, Meet, Teams o darse cuenta que por WhatsApp se pueden hacen videoconferencias. Los que nunca cocinamos, empezamos atrevernos más. Los que no ayudábamos con las cosas de la casa lo estamos haciendo más frecuentemente. Muchas familias han usado diferentes estrategias, división del trabajo, asignación de tareas específicas con responsable, trabajo en equipo, planificación y programación de la semana, los más jóvenes han asumido mayores responsabilidades y han aparecido nuevos liderazgos dentro de los hogares. Hemos desempolvado talentos con el objetivo de mantener el sistema en armonía y no recargar de pega a unos pocos.
Y para que el barco no se hunda se debe seguir trabajando igual, soy de los que piensa que estos tiempos de mascarilla nos han hecho ser más eficientes. Ha aumentado nuestra productividad – en el hogar. A los hombres nos criticaban que podíamos hacer una cosa a la vez. Parece que eso está cambiando, podemos trabajar, cocinar, ayudar a los niños con las tareas y mucho más.
En estos tiempos de mascarilla se ha acelerado el avance en disminuir el analfabetismo digital, en los hogares ya es frecuente que los miembros de todas las edades nos irritemos con mayor facilidad cuando se cae internet porque la dependencia se está haciendo total. Y este es un punto a considerar no debemos auto explotarnos y tener cuidado con el burnout digital.
Hemos tenido tiempos irrepetibles de familia, los que más se acordarán de estos difíciles tiempos serán los niños, nunca antes los padres de estas generaciones los hemos ayudado tanto a cumplir con sus obligaciones escolares, a jugar con ellos, disfrutar una película o contenerlos frente a sus dudas sobre la muerte. Los padres nos estamos dando cuenta que en la educación el progreso es más importante que la simple nota (1 a 7). Además, estamos leyendo más y este es un punto a favor de los tiempos de mascarilla, ya que la lectura puede dañar seriamente a la ignorancia y a la obsolescencia temprana.
Jorge Retamal Rubio
Comments are closed.