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Esta semana participé en dos seminarios online organizados por el Ministerio del Medio Ambiente y otro por Balloon Latam. En ambos, se conectaron centenares de personas, reflexionando sobre soluciones basadas en la naturaleza y los conocimientos ancestrales, con destacados panelistas, incluidos personas indígenas, ministros y un premio nobel.

Valoro y observo con esperanza lo realizado por las autoridades de Medio Ambiente de Chile recientemente, en abril de este año se presentó la actualización de la Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC), compromiso adoptado en Acuerdo de París del 2015, donde los estados se comprometen a acciones exigentes para evitar que el aumento de temperatura del planeta exceda de 1,5°. En el informe de actualización, en varios párrafos y sin el afán de adornar (confío que se hará realidad), se han comprometido en la toma de decisiones incorporar los conocimientos ancestrales, para preservar y restaurar la biodiversidad y expandir las soluciones basadas en la naturaleza. Elementos que permitirán construir un Chile resiliente.

En la reducción de emisiones y captura de carbono, será importante lo que haga la Agricultura y el sector forestal. Las metas en esta línea son ambicionas. El aporte de los conocimientos ancestrales para valorar el bosque nativo, las farmacias naturales, y la agricultura regenerativa serán fundamentales.

Me encantó escuchar empoderados a ministros actuales y de gobiernos anteriores, académicos y sociedad civil: tener suelos sanos, mejorar la degradación de los bosques, disminuir el uso de fertilizantes nitrogenados un manejo adecuado de los humedales, calidad de las aguas, producción limpia. Con optimismo aprecio que se está pasando del discurso romántico a acciones climáticas inteligentes y que se transformen en políticas de estado y no del gobierno de turno. Un buen ejemplo de cómo el conocimiento ancestral puede ayudarnos son los indicadores climáticos como herramientas de pronósticos adaptados a la realidad local.

Comparto la visión dada por una persona indígena Likan Antai, hemos tenido en muy pocos meses cuatro crisis: social, sanitaria, económica y emocional. Está ultima reflejada en angustias, temores, incertidumbre por el futuro. Nos invitó a valorar el tiempo que tenemos hoy, aprovechar la pausa, respiro que ha tenido la naturaleza y activar en nosotros algo que solo podemos hacer los seres humanos que es buscar consensos.

Tal vez los más reacios en incorporar los conocimientos ancestrales sea el propio mundo científico, porque algunos de estos conocimientos no están en un paper o un trabajo de investigación. Algunos apelarán a la frase “no hay evidencia científica”. El COVID19 ha dejado al mundo científico sin explicación y soluciones, por lo que hoy más que nunca se requiere humildad, pensar en que los problemas globales se resuelven colectivamente y no desde el individualismo y/o egoísmo. Es el momento de valorar, respetar y encontrar soluciones también en el Chile antes de Chile, los pueblos indígenas han existido por más de 14.000 años en estos territorios, es evidente y necesario, volver al origen, más aún cuando las partes de todo el sistema no están en equilibrio.

Jorge Retamal Rubio

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