Hoy poco se habla del solsticio de invierno que se produce este año el día 20 de junio a las 17:43. Pero si se habla del sentido que le dan los pueblos indígenas a esta parte del ciclo anual.
Han pasado los años y como sociedad hemos ido aprendiendo de los conocimientos ancestrales respecto a la importancia de los ciclos de la naturaleza y en particular lo que ocurrirá en estos días. Entre el 20 y 23 de junio, los pueblos indígenas celebran el momento que el sol recupera su fuerza, la tierra comienza a renacer y las personas se renuevan.
Hablar de año nuevo en junio era algo impensado hace una década. Hoy escucho a profesores, estudiantes, autoridades, empresarios, líderes espirituales y muchas personas no indígenas referirse a este nuevo ciclo. Hemos avanzado como sociedad en reconocer que varios de los problemas actuales se resuelven con soluciones basadas en la naturaleza y aquí el conocimiento ancestral de los pueblos indígenas es una guía fundamental.
Tuve la oportunidad de conocer y participar de las ceremonias para festejar el ciclo anual de la vida o una nueva temporada de siembra que hacen las comunidades y personas indígenas hace siglos, donde se amanecen para recibir el sol, como el Machaq Mara (Aymara), Inti Raymi (Quechua), We Tripantu (Mapuche) o Aringa Ora o Koro (Rapa Nui). Destaco de esas experiencias el respeto absoluto a la naturaleza. Hay un momento de mucha tranquilidad, cerca de las 5 de la mañana. La naturaleza está tranquila, se espera en paz el primer rayo de luz. Todos los seres vivos se preparan y limpian. A esa hora el agua está cristalina. La naturaleza al despertar se lleva lo viejo, las enfermedades, los malos pensamientos, produciéndose la renovación esperada.
Si midiéramos y tuviéramos un índice para medir la división de los chilenos, nos daríamos cuenta que este indicador ha crecido a gran velocidad en estos últimos 12 meses. Vivimos tiempos sin luz, en el país abunda la desesperanza, la traición, el odio y la división. Pareciera que nos molesta todo, que no se puede confiar en nadie, que el egoísmo y el individualismo triunfan y lo más peligroso que la polarización se está imponiendo como una grave pandemia.
Aprovechemos de reflexionar sobre los nuevos ciclos de la naturaleza y busquemos espacios para encontrarnos, que volvamos a relacionarnos y comunicarnos. Respetando y valorando la cultura y cosmovisión de los pueblos indígenas nos ayudará a dar más sentido a nuestras vidas y así volver a conocer, empatizar, creer y confiar en los seres humanos.
En este ciclo de renovación, la invitación a que contribuyamos a tener días más largos en nuestro país y menos oscuridad. Hagámoslo por las generaciones futuras, que necesitan ver luces de esperanza y un mundo distinto.
Jorge Retamal Rubio
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