Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía, dijo “hay el sentimiento creciente de que quizás nos hemos equivocado al poner demasiado énfasis en los intereses materiales egoístas, y demasiado poco en los compartidos”. Y lo dijo un mes después del atentado a las torres gemelas en Nueva York. Ya han pasado casi 20 años y nuestra sociedad ha acrecentado el egoísmo, permisividad, competencia, indiferencia, racismo, falta de credibilidad institucional, crisis de valores y falta de solidaridad. En este contexto lo que hizo Stiglitz es desafiarnos a repensar en cómo hacer algo distinto. Lo individual es un riesgo para las generaciones futuras. Debe imponerse el reconocimiento que con la globalización viene la interdependencia, y con la interdependencia viene la necesidad de tomar decisiones colectivas en torno a las áreas que nos afectan a todos, como por ejemplo el cambio climático. Decisiones globales deben ser tomadas colectivamente como tomaron los Estados en el Acuerdo de París. El individualismo y egoísmo están enraizados en nuestra sociedad, debemos avanzar hacia una sociedad que ponga el foco en otras cuestiones trascendentales.
Un buen intento por ir disminuyendo el énfasis en los intereses materiales egoístas es la creación de valor compartido. La creación de valor compartido se enfoca en identificar y expandir las conexiones entre el progreso económico de la empresa y la prosperidad de la sociedad (Michael E. Porter & Mark R.Kramer). El valor compartido es una teoría disruptiva que implica hacer un cambio en trescientos sesenta grados, en todo lo referente a la empresa, ya que las compañías deben redefinir sus productos y sus cadenas de valor, para satisfacer las necesidades sociales y al mismo tiempo generar ingresos para ellas. El valor compartido es una forma novedosa de gestión de la empresa orientada a la creación de valor para todos los involucrados y no solo para el empresario y accionista. Para otros es una forma elegante de llamar a la antigua responsabilidad social corporativa.
La sociedad civil también requiere de prácticas de comportamiento honesto y responsable. Las acciones afectan a los demás y al entorno, ahí comienza el cambio de paradigma, no estamos solos. Vivimos inundados de datos compartidos por redes sociales, aprovechemos impulso para compartir valores humanos.
Tenemos un gran desafío como sociedad: volver a ser humanos, para contribuir a una sociedad menos egoísta, más solidaria y responsable, creando valor compartido. Aprovechemos los tiempos de pandemia y de mucho zoom para conocer, empatizar, creer y confiar en el otro, así comenzaremos a establecer nuevas formas de relacionarnos. El estigma del éxito o fracaso acrecienta el egoísmo y el individualismo, será necesario entonces repensar lo que es el éxito sostenible, podría ser: “la capacidad de generar valor compartido de una sociedad para su sanidad, equilibrio y felicidad”.
Jorge Retamal Rubio
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