Finalmente, no hubo veto a la ley que limita la reelección de autoridades, serán 50 parlamentarios, 95 alcaldes y 710 concejales que no podrán ir a la reelección.
Ser autoridad en los tiempos de hoy requiere nuevos estándares, nuevas competencias y nuevos conocimientos. No basta con ser experto en lobby para que aprueben un proyecto o creer que dando más cajas de alimentos se cumple con la pega. El clientelismo y asistencialismo extremo en Chile está pasando la cuenta.
Hoy hay decenas de ejemplos de profesionales que, bajo la etiqueta de emprendedores sociales, tienen mucha vocación de servicio público. Organizan campañas, ayudas en tiempo récord, capacitan y entrenan a gente de sus territorios, transforman ideas en proyectos concretos y los gestionan hacia las comunidades. Son creativos, comunican bien, perseverantes, resilientes. No se les cae el lápiz a las cuatro de la tarde, trabajan incansablemente por una noble causa, varios de ellos son nativos digitales. Tienen muy claro y arraigado en su ADN los efectos del cambio climático y la importancia del desarrollo sostenible. Tienen resueltos temas como la inclusión, la igualdad de género, la relación con los pueblos indígenas. Entienden, valoran y respetan que las diferencias nos enriquecen.
El futuro de Chile dependerá mucho de la capacidad de las autoridades que se elijan. Personas con visión, que puedan formar equipos complementarios que les ayuden a tomar decisiones de iniciativas, acciones, proyectos para mejorar la calidad de vida de las personas.
Creo que todo lo ocurrido en Chile en menos de un año aceleró los cambios, espero que los partidos políticos dejen entrar a los sub-40 y que los profesionales jóvenes se atrevan. Llegó el tiempo de ellos. Personas capaces de hacer participar a la gente en la toma de decisiones, que entiendan que los procesos de diálogo serán cada vez más frecuentes, para recuperar la confianza perdida y volver a colaborar entre todos para sacar adelante a Chile. Los sub-40 serán el punto de inflexión en la historia de nuestro país, ya que deberán liderar soluciones sostenibles que permitan a las generaciones actuales y futuras un mejor vivir.
El país está envejeciendo y serán muchos más los adultos mayores que requerirán autoridades que los reconozcan, agradezcan y se comprometan a apoyarlos en su dignidad.
Los nuevos líderes serán una generación basada en las personas y no en los intereses políticos. Los sub-40 son nuestra esperanza. Confío en ellos que asumirán con responsabilidad este desafío más humano, menos instrumental y trascendental para las próximas generaciones.
Jorge Retamal Rubio
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